primer dia de clase de danza

Hay primeras veces que nunca se olvidan.

La primera vez que te pones un maillot. La primera vez que recoges tu pelo para bailar. La primera vez que entras en una clase de danza llena de espejos y no sabes bien dónde ponerte. Son sensaciones que puedes haber olvidado o no, pero solo con llevarte a ese momento hay una sensación especial que se remueve por el cuerpo.

Quizá ahora mismo tengas seis años, quince, treinta o sesenta. No importa, porque para empezar a bailar no hay una edad correcta. Solo hace falta dar el primer paso.

Ese primer día

Para una niña, su primera clase de danza puede parecer algo pequeño, pero para ella es un mundo enorme nuevo. El estudio, la música, las otras niñas, la barra, los espejos…

Y también, como no, su ropa. Que sería una bailarina sin su ropa.

Ese primer maillot, probado seguro varias veces en casa y que se haya empeñado en no querer quitárselo durante todo el día y jugar con él. Las zapatillas de ballet puestas en sus pies creando esa fascinación que se refleja en su mirada. Y su bolsa preparada para esa primera clase con una ilusión difícil de explicar.

Y entonces comienza la música:

Primero miras a los demás, intentas copiar, te equivocas y vuelves a intentarlo.

Y quizá, en ese preciso momento, sin que nadie se dé cuenta, acaba de comenzar una historia que te acompañe muchos años.

Mucho más que aprender a bailar

Con el tiempo aprenderás posiciones, pasos, coreografías y técnica.

Pero seguramente aprendas muchas otras cosas que no aparecen escritas en ningún programa de danza.

Aprenderás a escuchar, esperar, repetir, avanzar y convivir con la frustración.

A celebrar esos pequeños avances que desde fuera puedan parecer insignificantes.

Y también descubrirás algo maravilloso: todo lo que tu cuerpo es capaz de hacer.

Porque bailar no es solo aprender únicamente pasos, sino también es aprender a conocerse.

El lugar donde empiezan muchas amistades

Hay compañeras de danza que terminan convirtiéndose en amigas para toda la vida.

Niñas que comienzan juntas agarradas en una barra y años después siguen juntas agarradas a una vida.

La danza crea una forma muy especial de compartir: horas de clase, música, ensayos, errores, esfuerzo, escenarios…

Quizá todo empiece aquí

Durante años hemos visto entrar por la puerta a familias acompañando a su hija/o a por esa primera ropa y zapatillas de baile, y su cara de ilusión y timidez al mismo tiempo en su rostro.

A esa chica de veinte años que al fin se atreve a vestirse libre, mirarse en un espejo y fluir.

A esa mujer de cincuenta años que entra insegura en nuestra tienda sintiendo si ya no tiene edad para vestirse de esta forma.

A todas aquellas que ya habéis venido por nuestro universo y a las que vendrán, deciros que, nunca es tarde ni temprano para empezar. Y que vuestro cuerpo es libre de bailar y vestirse en el momento y de la forma que os lo pida.

Por eso para nosotras detrás de cada maillot hay mucho mas que una prenda, hay seguramente una historia esperando a comenzar. Y quizá hoy, mañana o no se sabe cuando sea el primer día de una de ellas 🌸.

Con cariño,

Susana

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